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Introducción a la Historia del Dolor

Parece ser que históricamente hablando, el castigo siempre ha estado presente en todos los pueblos, de una u otra forma más o menos severa, usando como argumento la necesidad de solucionar discrepancias muchas veces relacionadas con alguna forma de poder imperante, justo o injusto. Las tribus implantaron un poder comunitario del que no debia separarse, bajo pena de muerte, destierro o castigos, según las diversas culturas, que valoraban las causas de muy diversas maneras, según sus tradiciones. El poderoso siempre ha impuesto su autoridad a los déviles.

  El emperador romano Augusto dicto unas leyes que respaldaban el matrimoinio como unidad principal de la sociedad, ponia fuertes impuestos a los solteros y solo a partir de los 50 años se veia bien la solteria. La nujer debia dedicarse a la maternidad, al hogar y poco más. La natalidad era muy importante.

  Pablo cristiano y dice: "Pero en el Señor —es decir, en la comunidad cristiana, según los 
valores del evangelio— ni la mujer sin el hombre, ni el hombre sin la mujer. Porque si la 
mujer procede del hombre, el hombre, a su vez, nace mediante la mujer, y todo proviene de 
Dios " (vv. 11-12). 

  Pero parece ser que existía una extructura patriarcal muy arraigada y la presencia de la mujer en las asambleas públicas creaba grandes problemas, por ello Pablo les exigia flexibilidad y prudencia " y que no hagan ostentación de su libertad con un comportamiento externo que planteaba  graves problemas a la comunidad en su vida interna y en su relación con la sociedad"

  En las cartas a los Colosenses y a los Efesios, a los que se puede añadir I Pedro.  Encontramos en ellas los famosos "códigos domésticos", que, en sustancia, legitiman la  estructura patriarcal de la casa y el puesto del paterfamilias como señor, padre y amo. "Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos... Hijos, obedeced en todo a vuestros padres... 
Esclavos, obedeced en todo a vuestros amos..." (Col 3,18-4,1; Ef 5,21-6,9; I Pe 2,18-3,7;  5,1-5). Cierto que aparece una cierta reciprocidad de comportamientos, pero las referencias  teológicas se usan abrumadoramente para inculcar la docilidad de la parte sometida y  apenas nada para la benevolencia del señor. 

  Estos códigos recogen una tradición griega muy antigua sobre la oikonomia u orden de  la casa, que inculcaba la moral patriarcal. Las relaciones del paterfamilias con la mujer, con  los hijos y con los esclavos era el núcleo de la casa, que, a su vez, constituía la piedra  angular de toda la sociedad. La ciudad-estado no era sino la extensión de la casa.  Por tanto, alterar la casa era alterar la polis, subversión política. Por eso cuando la  iglesia acepta los códigos domésticos y legitima la subordinación de la mujer, tiene, al  mismo tiempo, una pretensión política latente, que bien pronto iba a aflorar. Se estaban  poniendo las condiciones para hacer del cristianismo la ideología del imperio. La  patriarcalización y la institucionalización, de hecho, eran aspectos de un mismo proceso.

http://www.mercaba.org/FICHAS/H-M/724.htm

¿Es la violencia de género la respuesta de algunos hombres ante la actual liberación de la mujer o una constante histórica?

A lo largo de la historia, la llamada 'violencia de género' –que yo prefiero llamar 'violencia contra las mujeres'– ha pasado por diversas etapas, pero siempre se ha usado a modo de limitador de la capacidad de pensar y actuar de las mujeres. Así que se ha dado a lo largo de muchos momentos históricos. Basta con asomarse a las leyes de cualquier período, a la literatura y a la vida cotidiana para comprobar la intensidad del problema. Aunque es evidente que no todas eran maltratadas físicamente, sí que había muchos factores que las presionaban en una sola dirección, como demuestran los matrimonios forzosos o la obligación a quedar recluidas en el hogar. Además, en determinadas circunstancias los malos tratos o el asesinato de mujeres eran tolerados por los poderes civiles y eclesiásticos y por la propia sociedad. Tampoco se castigaba de igual forma el adulterio de la mujer que el del hombre: a ella le podía esperar la muerte, mientras que él, como máximo, podía ser desterrado. En los fueros medievales hispanos, sobre las violadas recaía siempre la sospecha del consentimiento y las prostitutas carecían de derechos. Aunque hoy la resistencia masculina a amoldarse a los tiempos modernos es uno de los factores determinantes de la violencia, no se pueden desestimar los patrones de masculinidad heredados, por los cuales muchos hombres siguen viendo a las mujeres como seres inferiores a los que se debe tutelar.

 

La violencia contra las mujeres se ha manifestado a lo largo de la historia con intensidades diversas, y es cierto que se han ido produciendo avances en pro de su atenuación. Pero también ha habido retrocesos. Por ejemplo, el código penal franquista vigente entre 1944 y 1963 toleraba que el marido asesinase a su esposa en caso de que ésta hubiese cometido adulterio, o que el padre matase a las hijas menores de 23 años y a sus novios en el caso de que mantuviesen relaciones sexuales sin estar casados. Pero esas leyes tan punitivas contra las adúlteras ya habían sido abolidas anteriormente por la República, por lo que se produjo un retroceso. Por otra parte, la España actual ha vuelto a dar un paso importantísimo con la puesta en marcha de la Ley Integral contra la Violencia de Género.

La responsabilidad de la Iglesia ha sido grande desde que empezó a perpetuar una doctrina basada en los textos sagrados antiguos, según los cuales la mujer era un ser inferior. En realidad, es fácil señalar los nombres de quienes, desde la autoridad que les otorgaba el púlpito, sentaron doctrina al respecto. Por ejemplo, el obispo Isidoro de Sevilla se reafirmaba en la opinión de que las mujeres no tenían capacidad para razonar y por tanto debían estar sometidas al varón. También hay que decir que no todo fue negativo. Porque la Iglesia practicó una doble moral a la hora de valorar los malos tratos hacia las mujeres. Hubo quieres defendieron el castigo corporal como medida correctiva, pero fue la propia Iglesia la que creó los mecanismos legales necesarios para que, si en el matrimonio peligraba la vida o la integridad física de la esposa, ésta fuese separada del marido de forma temporal o definitivamente.

http://www.elmundo.es/yodona/2009/02/27/actualidad/1235737070.html

 

En el siglo XVII con la aparición de las primeras prisiones femeninas, las galeras ideadas por la religiosa sor Magdalena de San Jerónimo, para las malas mujeres y las casas de misericordia aplicadoras de una terapia preventiva contra la inmoralidad.

Y describe cómo en el siglo XVIII comienza a aplicarse el castigo como instrumento de conformación social, "ya que había de servir para que el poder se mantuviera y fuera aceptado no sólo sumisamente, sino también de buen grado".

Elisabet Alameda estudia el paso correccionalista dado en el siglo XIX, hacia la reinserción y finaliza, en una primera parte, con el estudio de las cárceles femeninas durante la dictadura franquista, donde "todo va destinado a la reeducación moral: los cursillos, las actividades de peluquería, de estética, de mantelería, con el rol tradicional como paradigma: volver a meter a la mujer delincuente en casa". La segunda parte se centra en la situación de esas cárceles en la España actual.

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=51637

 

En los delitos menos graves a las mujeres se les imponía sólo azotes, vergüenza pública y destierro; ese diferente trato con los hombres, justificó que se pidiera para ellas casas de trabajo.
A partir del siglo XVII, en muchas ciudades europeas se crearon instituciones de corrección, consideradas precedentes de la prisión actual, entre ellas las más conocidas son las casas de trabajo de Holanda (Spinhuis: hilandería) para recoger a prostitutas y vagabundas con el fin de promover el trabajo como medio de vida moral.


En España, Sor Magdalena de San Jerónimo creó en Valladolid la Casa de Probación sobre 1604, lo que originó la aparición de las galeras (1622) como prisiones de “mujeres vagantes, ladronas, alcahuetas y otros delitos”, donde se les rasuraba el pelo, se les alimentaba con pan y agua y se les aplicaban duros castigos. El nombre quería recordar a la pena de galeras que sufrían los hombres, en alusión a su penoso y estricto cumplimiento. La regulación de estos centros estaba en la obra de Sor Magdalena “Razón y forma de la Galera y casa Real que el Rey nuestro Señor manda hacer en estos Reynos para castigo de las mujeres vagantes, ladronas, alcahuetas y otros semejantes”, llamada la Obrecilla y publicada en 1608.

Los principios básicos de las galeras eran la vigilancia y la disciplina para enderezar a las malas mujeres transformándolas en mujeres virtuosas, lo que demuestra el carácter moralizante y represivo de las primeras cárceles de mujeres.
A mediados de 1700, como las galeras no sirven para reformar a las jóvenes descarriadas por su convivencia con las condenadas por delitos más graves, aparecen las primeras casas de recogida u hospicios, entre las que destaca la Casa de Corrección de San Fernando del Jarama creada en 1776, cuyas condiciones de cumplimiento (separación, alimentación, asistencia médica, personal, trabajo...) fueron alabadas por John Howard en su visita a España en 1783. Su estilo más penitenciario que asistencial permite que se le considere precursora de la pena privativa de libertad en España.
De esta manera, durante el Antiguo Régimen la prisión tenía un sentido diferente para hombres y mujeres ya que si bien en los primeros fue un lugar de tortura, en las segundas fue un lugar de adiestramiento moral, esto provoca que la gran transformación que sufre la prisión

http://www.cienciaspenales.net/descargas/idp_docs/doctrinas/mujeresen....

 

Desde 1797 en adelante las estadísticas indican que el porcentaje perteneciente a la mitad de la población corresponde a las mujeres, del cual en una mayor proporción se ven reflejadas las solteras seguidas de la casadas y posteriormente de las viudas.

Este dato es uno de los grandes condicionantes de las mujeres en la época puesto que ser soltera suponía un problema considerando que la sociedad las limitaba a ejercer una única profesión la de esposa y madre.

También hay que tener encuentra los matrimonios ya que si estos se desarrollan tarde es indudable que a la larga produzca una disminución de la natalidad y por lo tanto un problema social.

El matrimonio suponía para la mujer la obligación de obedecer al marido . La falta de obediencia por parte de la esposa podía ser castigada por la autoridad, al igual que las desavenencias y los escándalos en los matrimonios. En cambio el marido para llegar a ser castigado por la autoridad debía maltratarla .

En lo que se refiere al adulterio la mujer sería castigada perdiendo sus derechos en relación al patrimonio de su matrimonio y el castigo que le impusiera su marido .

Además J J Agius afirma que para el año 1885 un gran número de muertes entre las mujeres recaerá sobre las viudas en mayor medida que las casadas debido a las penosas condiciones de trabajo que estas debían soportar para sobrevivir o para sacar adelante a sus hijos.

Y es que en la época lo que supone la mujer o no en la sociedad es un tema muy debatido que llega a ser recogido incluso por filósofos, médicos y moralistas para su estudio.

La opinión mas generalizada es que la mujer es claramente inferior al hombre dada su naturaleza es decir, la mujer sugiere mas bien una idea de debilidad y por ello ya no es considerada en ningún aspecto igual que el hombre por ejemplo en cuanto a su educación. Las mujeres debían de ser educadas con miras a el mantenimiento del hogar, el cuidado de los hijos y la atención de sus esposos.

Pero aunque esta era la idea central como siempre había versiones de todo tipo.

Había científicos que pensaban que las mujeres eran seres racionales pero que aun así no deberían realizar trabajos que les impidieran dedicarse en mayor medida a su familia.

__La vida de las mujeres de las clases medias y altas transcurría en el hogar. Las tareas de la casa se hacían muy pesadas debido a la falta de electricidad , has , agua etc.

Diariamente su trabajo era preparar el fuego en la cocina, el desayuno , limpiar la casa, hacer la compra , llevar el agua... Por la tarde solían coser, lavar y planchar la ropa etc.

Por ello la educación de las mujeres debe ser la específica para que estas puedan mantener y desarrollar la especie. En 1814 se presentó un proyecto para el arreglo de la enseñanza pública que establecía por un lado la creación de escuelas públicas para enseñar a las niñas a leer y a escribir con intención moral no de carácter general e indispensable como a los niños y a las adultas las tareas del hogar

La ley de Claudio Moyano de 1857 supone el proyecto definitivo de extender la educación primaria elemental a toda la población ya que se declaró obligatoria para todos los españoles, sin embargo la situación política que atravesó el país durante todo el siglo XIX , así como los problemas presupuestarios, mermaron la eficacia de las medidas legislativas como por ejemplo siempre se presentaban mas pegas a la hora de aceptar alumnado femenino que masculino , siguió predominando la idea de que para la función social a la que estaba predestinada la mujer no necesitaba de extensos conocimientos puesto que solo se esperaba de ella un buen adiestramiento en las labores del hogar, los contenidos educativos de la enseñanza estatal se establecieron de forma diferente para el alumnado masculino que para el femenino etc.

http://centros5.pntic.mec.es/ies.parque.de.lisboa/alumnos2001/index.html

 

Durante la República se había perdido aquella tradicional familia de comienzos de siglo. La natalidad había descendido a causa de la Primera Guerra Mundial mientras la mortalidad infantil aumentó. Y la depresión económica hizo abandonar las ciudades a un elevado número de trabajadores.

Franco (el Estado franquista) puso en marcha un plan para intentar aumentar la demografía del país, una demografía superior conseguiría situar a España en un plano superior que otros países. La familia era el fundamento de la población.

-Ley de ayuda familiar 1946. Penalizaba el trabajo de la madre fuera de casa excluyéndole su derecho de plus familiar.

Esto hizo que las mujeres independientes durante la República y la guerra considerar el matrimonio como única vía de escape de la miseria.

"La mujer era como un animal enjaulado en peligro de extinción. La finalidad del Gobierno junto con la iglesia era conseguir que esta procreara, para ello era necesario evitar los posibles inconvenientes que pudieran planteársele

Para su misión de aumentar matrimonios y descendientes, el Gobierno tomó como fiel aliado a la iglesia católica, que mediante sus discursos religiosos intentaba concienciar a la sociedad de las cualidades diferentes y complementarias que poseían ambos sexos y que por provenir de un origen divino deberían ser respetadas, ejerciendo los hombres actividades apropiadas y diferentes a las de las mujeres. Uno de los pecados que promulga la religión católica es la práctica de sexo sin objetivo de procreación; así pues, está ideología, entre otras, también fue predicada por estas instituciones, durante el papado regente de Pío XII que explicaban que, el sexo del hombre y la mujer únicamente había sido creado con el fin de tener una descendencia.

Así pues, la mujer tenía como obligación acoger en su seno a ese "guerrero" mostrando su pasividad sometiéndose a él.

Iglesia: "La familia deberá tener una estructura jerárquica en torno al padre al que se le presta la suma obediencia"

Como anteriormente he mencionado, la educación era sexista. Los niños debían mantener una educación distinta a las niñas, que se les implantaba, por supuesto, en lugares diferentes.

Las mujeres recibían conocimientos, a parte de intelectuales, hogareños (sección femenina y órdenes religiosas femeninas), que acabarían convirtiendolas en personas que asumían claramente la suboordinación al marido.

 

LA MUJER ACTUAL:

Qué lejana se nos queda aquella época de subordinación de la mujer para los y las que hemos nacido bajo un mundo donde los estúpidos pretextos que anulaban la igualdad entre ambos sexos ya se han resuelto . Hoy podemos hablar de la torera y la doctora, un morfema de género convencionalista aplicado bajo el mandato exclusivo del hombre en épocas pasadas. Hoy todo es diferente. la calidad del trabajador es lo que cuenta en este ámbito y no el sexo. Bien es verdad, que aquellos jornaleros cuyas mujeres no trabajen obtengan como mínimo el tener la comida hecha cuando regresan a casa; pero también es cierto que la mujer tiene el mismo derecho que el marido a trabajar y, si ambos trabajan, la casa debe ser mantenida equitativamente, a no ser que exista una distribución de tareas entre hombre y mujer. El hombre como manitas que arregla y la mujer como inteligente fémina y cocinera; y si ninguno de los dos quiere cuidar lo doméstico, se anuncian muchas asistentas en los periódicos, que, digo yo, estando los dos trabajando, podrán contratar. Así pues en la actualidad, en la mayoría de los países desarrollados, se ha vencido esa ideología sexista de épocas pasadas que en tono despectivo ha pasado a llamarse "machismo". La mujer actual tiene grandes posibilidades en el ámbito laboral, posibilidad de votar y de elegir libremente el qué hacer con su vida; hemos llegado hasta tal punto que el tener un hijo sin padre está permitido. Pero en medio del cambio y del exceso se encuentra aún una parte de población masculina, y hablo de España, que con ideas tradicionalistas esperan encontrar en la mesa, puesta y recién servida, la humeante comida preparada por una mujer cansada que acaba de llegar del trabajo y a la que posteriormente le tocará fregar los platos.

http://centros5.pntic.mec.es/ies.parque.de.lisboa/alumnos2001/index.html

 

¿Como cambiar tradiciones patriarcales milenarias? ¿Como evitar descienda la natalidad en democracia? Es todo un reto. En todo caso la sumision femenina en interes de la comunidad, es una constante histórica, socialmente hablando.